Acaso, como el paisaje,
el cuerpo sea temporal, mutable, indeterminado e impreciso. Como así lo es. Mas,
sea como fuere, el cuerpo es, seguro, nuestra primera construcción, nuestra
carcasa, la primera estructura que habitamos. El cuerpo es el retablo, la casa
y la calle que nos albergan. Y, por supuesto, la ciudad primera de las primeras
deambulaciones. El cuerpo como deambulatorio, con el recorrido impreso de la
desorientación y el abandono al inconsciente. La obra, se nos ha dicho, se hace
andando; ha de hacerse andando. Es necesario caminar y no ser caminado, también
se nos ha dicho y repetido. Caminar y abandonarse; hacer y caminar, y hacerlo
abandonándose. Hacer no siendo caminado. Y sin embargo, al caminar, al hacer, ya
deshacemos, ya comenzamos el proceso de la disolución: la de la obra y la
propia. Como también la disolución del cuerpo, esa carcasa, cualquiera y como
quiera que sea. En nosotros está implícita la marca de la ruina futura, el
proyecto del deterioro previsible. Por entre las manos, indeterminados e
imprecisos, se nos desdibuja pronto el mapa de nuestros músculos y huesos, la
geografía de nuestra casa de carne y nervio, el trazado de esa ciudad de sangre
de nuestras venas. Cuerpo, casa y ciudad se nos diluyen a cada paso. Ya
depurará el tiempo el anuncio de ruina de nuestra fábrica, la marca del daño,
la herida sobre la tierra al alzar el retablo. Ya lo hará, ya, sin duda. Tiempo
y cuerpo, sí, porque temporal y mutable es el cuerpo. Y, entretanto, quedarán en
el cuerpo el rastro y la traza del deambular. El cuerpo, sí, nuestro primer
deambulatorio. Lo es, lo sabemos, y así os lo digo y lo repito. Porque el
deambulatorio, como lugar, no es sino el testimonio de ese hacer-deshaciendo, el
territorio incierto de ese hacer-deshaciendo el propio cuerpo. Aquí, en lo que
ahora hago y os muestro, han de quedar pues las huellas de ese deambular; o al
menos algunas de ellas. Y todo ello pese a que, como nos dice el poeta, “todo
se pudre tarde o temprano al exponerse, todo, aunque en la putrefacción haya
fermentación”. Todo. Aquí, ahora y siempre en adelante.
lunes, 7 de abril de 2014
miércoles, 17 de abril de 2013
joy (in progress)
Ingrid Magrinyà y Miguel Ángel Ortiz Albero
proponen
Joy
(in progress)
performDance para piano
con música de Gonzalo Alonso
Felicidad en la repetición,
alegría en la reiteración.
Todo, todo podría lograrse a la perfección
si las cosas pudieran realizarse dos veces.
Cansados, la alegría se nos
presenta, ahora más que nunca, bajo la forma de un necesario work in progress. Si la hay, la alegría
estará siempre en proceso, siempre en construcción. Pero estamos cansados,
agotados, tal vez desencantados. Nuestro cansancio no es tan sólo del cuerpo.
El cansancio es también hastío y es hartazgo. Y frente al desencanto no nos
queda sino nuestro trabajo. Nuestro trabajo, sí. El que quiera que sea, sea con
un lápiz o con las manos, con todo nuestro cuerpo o con nuestra mirada, con
cualquiera de todas las herramientas posibles. Tan sólo necesitamos que se nos
deje hacer. Pero no basta con decirlo, es necesario repetirlo: tan sólo, sí,
nos queda nuestro trabajo, tan sólo necesitamos que se nos deje hacer. Que se
nos deje hacer. A la alegría llegaremos desde el cansancio. Como a la catarsis desde
la repetición. Repetir y repetir para aprender, repetir para despojarnos de
todo, repetir para mostrarnos en lo que somos. Y no somos otra cosa que, como
la alegría, un eterno proceso.
Coreografía y danza: Ingrid
Magrinyà
Idea original y texto: Miguel
Ángel Ortiz Albero
Música: Gonzalo Alonsoviernes, 22 de marzo de 2013
fisuras
Hace ya algunos años que el buen Miguel Serrano confió en mí para ilustrar uno de su libros más intensos, personales y hermosos. Pasado el tiempo ("demasiado, siempre demasiado", como dice Miguel), todo sigue en los cajones. El texto, en alguno de los de Miguel; los collages en uno de los míos, bien guardados en una carpeta marrón, separados por hojas en blanco los unos de los otros. Tal vez sea un buen lugar. O tal vez no. Por eso los muestro ahora, años después, con todas sus fisuras.
viernes, 22 de febrero de 2013
théâtre du vide
"Con celeridad se llevan a cabo los últimos preparativos para el Gran Juego con el VACÍO."
Así lo anota , como advertencia, Tadeusz Kantor en una de sus partituras. Y así deberá ser interpretado el juego.
Así lo anota , como advertencia, Tadeusz Kantor en una de sus partituras. Y así deberá ser interpretado el juego.
martes, 12 de febrero de 2013
máscara y sombra (del propio rostro)
“Antaño, dicen, nadie mostraba su propio rostro en un
baile. Mejor no desvelar a los demás que no se es sino sombra, nada, como así
le sucede al bebedor de éter de Jean Lorrain cuando descubre ante un espejo que
nada hay, nada, bajo su máscara de plata y azucenas negras. Tan sólo sombra,
nada, vacío y muerte en un baile en el que nada se baila, en el que no hay
orquesta, en el que se permanece perdido en el centro de una multitud
desconocida y silenciosa, una multitud sin gesto alguno, sin rostro, sin nada.
Mejor desvelar que no se es nada, que no se es sino sombra. Sombra y nada;
sombra como la de quien baila con nosotros la última ronda, nada como la de
quien nos arrastra pues nuestro mismo rostro tiene. Daré fealdad, dice la
Muerte, y gusanos que roan y coman por dentro la carne podrida; y no os valdrán
rosas, ni azucenas negras, ni adorno alguno. Y lo dice mientras nos sonríe, la
Muerte, con una sonrisa congelada y enferma, el semblante rígido y fijo, una
sonrisa persistente, duradera, una sonrisa a la vez cómica y trágica que va más
allá de lo solicitado, esa sonrisa que es lúgubre mueca si persiste sin motivo,
lúgubre, sí, y trágica y cómica como la carcajada sardónica con la que, ante la
llegada del mal, ante el cólera, se despide de Aschenbach el bufón veneciano
que le canta el estribillo de una canción incomprensible a voz en cuello,
temblando, al borde del estallido incontenible, doblando las rodillas,
golpeándose los muslos, señalando con el dedo hacia lo alto, cogiéndose las
caderas y convirtiendo la risa en grito hasta que todos los que con él bailan
estallen con él. Su cara pálida es una maliciosa máscara erosionada por la
mueca del mal, como así también será la de Aschenbach, como lo es siempre el
rostro de la Muerte.”
viernes, 25 de enero de 2013
Guillaume en Birnam
Noviembre 2011. nº 24 de LABERINTOS Revista semestral de Humanidades.
“Tan lejos y tan cerca, sin embargo, de Birnam”
(extractos de un carnet
de guerre de René Berthier, fechado en 1916 cerca de Vauclerc, al norte de
Craonnelle).
miércoles, 23 de enero de 2013
miércoles, 7 de septiembre de 2011
flâneur
Oh gente que conozco, yo que conozco a los otros, nos dice Guillaume, me basta con oír el ruido de sus pasos para indicar por siempre la dirección que han tomado. Como también nos dice que va, él, lo menos posible a las grandes bibliotecas, pues le gusta más pasear por los muelles, esa deliciosa biblioteca pública, el más hermoso y agradable paseo en el mundo. Como nos dice, siempre, tantas otras cosas.
Desconociendo a los otros, no bastándonos el ruido de sus pasos, ni el de los propios, pasearemos nosotros, ahora, los muelles de Barcelona.
En La Central del Raval, con Sergi Bellver, Jekyll&Jill, y con cava para todos.
viernes, 1 de julio de 2011
antorcha inextinguible
Como Guillaume, y con él (ataviado a la manera de director de una imaginaria compañía teatral, con un bastón de trinchera en la mano, ante el telón bajo antes de la función, y saliendo del hueco del apuntador), sólo puedo, ahora, decirles:
Pero allá lejos todavía hay una hoguera
Donde se abaten estrellas humeantes
Y quienes las vuelven a encender les piden
Que se eleven hasta esas llamas sublimes
Y que ardan con ellas
Oh público
Sean la antorcha inextingible del fuego nuevo
[Mañana estará Guillaume en Madrid. También Jekyll&Jill, Fran Nixon y los Tipos Infames. Y parte de ecrevisse. Y otros, espero. Y, por supuesto, la mujer que baila alrededor de la montaña. Tal vez también estaré allí].
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